PARAISO DE LAS CORPORATIONES
(Noticias Aliadas)
No parece importar dónde mire uno en estos días. Personajes de Walt Disney como Pocahontas, Mickey Mouse o Bugs Bunny adornan camisetas, pijamas y loncheras. Y si uno sospecha que Disney está sacando una buena ganancia, un reciente informe del National Labor Committee (NLC) de EEUU confirma el hecho.
Tómense, por ejemplo, los pijamas Pocahontas que se ofrecen a US$11.97 en Wal-Mart, la cadena estadunidense de supermercados. Son confeccionados por trabajadores de L.V. Miles, planta ubicada en Port-au-Prince, Haití, bajo contrato con Walt Disney Company. L.V. Miles paga a cada trabajador unos US$3.33 diarios. En un día, entonces, 20 trabajadores ganan $66.60, y juntos producen 1,000 pares de pijamas. Esto es, $11,970 en pijamas por menos de $67 en costos laborales.
Menos de siete centavos por par de pijamas van a los trabajadores que los producen. En contraste, el gerente general de Disney, Michael Eisner, en 1993 ganó $203 millones en salarios y acciones de la companía.
Un reciente informe de la NLC, lla mado "EEUU en Haití: Cómo hacerse ricos a 11 centavos la hora", dice: "Si una trabajadora haitiana de salario mínimo trabajara a tiempo completo, seis días a la semana, cosiendo ropa para Disney, le tomaría unos 1,040 anos ga nar lo que Michael Eisner ganó en cual quier día de 1993".
El informe fue escrito por Eric Verhoogen, investigador laboral del NLC, quien viajó a Hait’ a fines de agosto y visitó 50 plantas de ensamblaje.
Un resquicio legal en el embargo de la Organización de Estados Americanos (OEA) permitió a companías de EEUU seguir operando después del golpe que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide en setiembre de 1991. Sólo después de las sanciones de la ONU y la OEA se vieron finalmente obligadas a cerrar en junio de 1994. Volvieron a abrir, sin embargo, cuando Aristide re tornó al poder el siguiente octubre.
Alpha Sewing hace guantes de seguridad para la Ansell International de Georgia, EEUU, en su fábrica de Port au-Prince. La jornada es de 6 a.m. a 5:30 p.m. de lunes a sábado. A menudo se solicita otras nueve horas y media los domingos.
En abril de 1995, un trabajador que se negó a ir un domingo fue despedido sumariamente. "Cuando regresó a recoger su último pago el gerente llamó a la nolicía de la ONU e informó que hab’a entrado un ladrón", dijo el informe. La policía llegó y esposó al trabajador. Después de las protestas de otros em pleados, la policía lo dejó ir.
"Al día siguiente, la gerencia empezó a despedir, tres una vez, cuatro otra vez, a todos los trabajadores que habían protestado por el arresto", dijeron a Verhoogen los trabajadores.
En mayo de 1995, Aristide aumentó el salario mínimo legal. La nueva ley declaraba que un trabajador debía recibir 36 gourdes ($2.40) al día. "Donde el empleado hace trabajo a destajo el precio pagado por unidad de producción debe permitir al empleado que trabaja ocho horas ganar al menos el salario mínimo", dice la ley. Pero las companías respondieron a esto simplemente aumentando a un nivel imposible las cuotas de producción necesarias para alcanzar tal cifra.
La cuota para coser las faias de las medias panties (la division Hanes de Sara Lee) antes del aumento del salario mínimo había sido 360 piezas diarias. Ahora es 840, lo cual da a un trabajador menos de un minuto para coser dos fajas. Como ese es un ritmo imposible de mantener un trabajador puede ganar menos de la mitad del salario mínimo en una jornada que puede durar hasta 11 horas.
"Una trabajadora experimentada se asume que puede coser 204 pares de pijamas Mickey Mouse al día, por lo cual recibiría $2.67", informa Verhoogen. "En ocho horas, sin embargo, solo puede completar 144, por lo cual se le paga $1.87. A este sistema le llaman Çlo que haces es lo que consiguesÈ".
"En 1994, Wal-Mart hizo una ganancia de $2.68 millardos, Disney hizo $1.1 millardos. Los trabajadores que cosieron las ropas para estas companías están, en muchos casos, obteniendo menos de $312 al ano trabajando a tiempo completo", escribe Verhoogen.
Hoy el salario mínimo tiene menos poder adquisitivo que antes de la elección de Aristide en diciembre de 1990. Desde 1980, su valor real ha declinado en 50%. Es el más bajo en todo el Caribe y proporciona menos del 60% de las necesidades m’nimas de una familia de cinco.
Es sabido que el pago de menos del salario mínimo es la regla en los par ques industriales.
"Se busca pa’ses del tercer mundo donde el alto desempleo, la pobreza, Ia desnutrición, la miseria y la necesidad extrema generan naturalmente bajos salarios. Un buen ejemplo de tales condiciones favorables sería Haití, donde el salario es de 30 centavos la hora, u Honduras, donde el salario es 37 centavos la hora", dijo Charles Kernaghan, director ejecutivo de la NLC.
El ano pasado, Kernaghan asistió a la Conferencia Anual de Miami sobre América Latina y el Caribe, con unos 2,000 dirigentes políticos y empresariales latinoamericanos y de EEUU. Se sintió aislado, dice, cuando se presentó como trabaja dor de derechos humanos.
Encontró que las companías estaban dispuestas a considerar los derechos humanos de sus trabajadores - pero siempre y cuando se inscriban dentro de su propio marco que especifica sólo códigos corporativos de conducta supervisados por las compan’as mismas.
"Necesitamos supervisión de derechos humanos de terceras partes independientes", argumenta Kernaghan. "Debiéramos preguntar a JC Penney y Walt Disney: "Qué pasó con los llamados códigos corporativos de conducta? Y por qué no han sido traducidos sus códigos al creole y exhibidos en las fábricas de sus contratistas?".
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