AMARGO BANANO

  La multinacional bananera irlandesa Fyffes Ltd., empresa que tiene reputación de comercio ético de esa fruta, enfrenta problemas en Belice, por golpear, torturar y despedir a trabajadores que de mandaban mejores condiciones de tra bajo.
  La industria bananera belicena - que obteniìa ganancias de US$ 50 millones al ano - fue privatizada en 1985. Nueve cultivadores controlan el 90% de la producción y Fyffes comercializa todo el banano que se produce en tres plantaciones. Posee además 50% de las instalaciones del puerto de Big Creek, donde se embarca la fruta hacia Europa bajo un sistema preferencial.
  Hasta los anos 70, 90% de los trabajadores eran belicenos, pero una exitosa acción del sindicato derivó en aumento de salarios y mejora de las condiciones laborales. En respuesta, los empleado res reemplazaron a los trabajadores be licenos con migrantes.
  Actualmente, más del 90% de los trabajadores son guatemaltecos, hondurenos y salvadorenos, quienes tienen permisos anuales de trabajo que pueden serrevocados a solicitud de la compania.
  En la localidad suroriental de Cowpen, 400 trabajadores de Fyffes viven en las plantaciones, en chozas de cartón, madera y alquitrán. No tienen agua potable, electricidad o servicio de salud. Avionetas de Fyffes rocian productos qu’micos cerca de las viviendas y el veneno cae en los canales de agua que las familias utilizan para cocinar, asear se y lavar la ropa.
  "Tenemos muchos casos de enfer medades a la piel y a los ojos", afirmó Marciana Funez, belicena que vend’a articulos a los trabajadores, pero que al ver cómo eran tratados empezó a orga nizar un sindicato. "Los ninos mueren de diarrea porque no hay transporte al hospital más cercano", agregó.
   En mayo de 1995 se fundó la United Banners Banana Workers Union (UBBWU) y se logró que 51% de los trabajadores se afiliaran, requisito para su reconocimiento legal.
  "Tan pronto como los duenos se en teraron, sabotearon todo el proyecto", relató Funez. Todos los dirigentes sindicales fueron despedidos; en respuesta, los trabajadores convocaron a una huelga en junio que logró el cierre efectivo de las plantaciones.
  La empresa llamó a la Policia y al Ejército, que detuvieron y golpearon a muchos trabajadores, cancelaron sus permisos de trabajo y los expulsaron del pais. Los que quedaron fueron lle vados a las plantaciones a punta de pistola, mientras trabajadores "vo]untarios" eran traidos de otros lugares.
   Fyffes también contrató los servicios de Peter Neville, ex oficial de inteligencia británico, para "restablecer la disciplina" en Cowpen. Neville recibió trato especial del gobierno.
  Los residentes de Cowpen se quejan del acoso y agresiones de Neville, quien ha matado animales que pertenecian a los trabajadores. Asi mismo, arrestó a un empleado por extraer un cubo de agua potable del canal de riego de la plantación, y lo llevó a la cárcel apuntándolo con un arma. Segun se dice, dijo que "el agua pertenece a las plantas, no a la gente".
  En 1989, cuando la industria del banano se encontraba paralizada, el gobierno invitó a Fyffes a invertir en ella. "Si no fuera por Fyffes, la industria del banano hubiera colapsado", dijo Alvin Henderson, gerente general de la Cámara de Comercio Belicena.
  En un esfuerzo por neutralizar el sindicato, Fyffes instaló la Asociación Solidaridad, cuya sede central está en Costa Rica y que promueve la ruptura de los sindicatos. Bajo Solidaridad, el empleador deduce las contribuciones por planilla, prometiendo duplicar los fondos luego de seis meses.
  "La empresa tomó $10 de mi salario, y me dijo que yo era su socio", se reia un trabajador. Anos atrás, otra empresa bananera implantó similar esque ma de "ahorros", pero nunca devolvió el dinero a los trabajadores.
  "La mayoria de nuestros trabajadores han elegido libremente la Asociación Solidaridad", afirmó Alasair Mc Cleod, ejecutivo de Fyffes. "No creemos que quieran un sindicato".
  "Yo no creo que la definición de consentimiento de Fyffes tenga alguna validez legal", senalò por sa parte Assad Shoman, ex procurador general, actualmente asesor del sindicato. "Es consentimiento con una pistola en la cabeza, sabiendo que uno será despedido si no firma".
  Más de 300 trabajadores han sido echados desde el ano pasado, incluyendo todos los dirigentes sindicales. El sindicato ha buscado clandestinamente apoyo de organizaciones no gubernamentales, grupos eclesiásticos y del National Trade Union Congress.
   "Basta que [los de Fyffes] te vean conversando con Funez para que te despidan", dijo un trabajador. Funez fue nombrada "Personaje del Ano" por Amandala, el semanario más importante de Belice, por el respeto que se ha ganado defendiendo a los bananeros.
  Los trabajadores también denuncian las arbitrarias deducciones salariales, que van de 20% a 100%. Bajo la legislación laboral belicena, no se debe descontar el salario en más del 33%. La empresa al parecer paga menos a los trabajadores falsificando las planillas.
  Alfredo Rollend recibió sólo $14 por 17.5 horas de trabajo, menos del salario minimo de $1 la hora. "No hay relojes, hay que ’rabajar el tiempo que se le antoje al patrón", manifestó Rollend, quien ha permanecido los ultimos 18 meses en Cowpen. "Las cosas son peores con Fyffes que en el pasado".


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